Contratos de alquiler: todo lo que necesitan saber propietarios e inquilinos.

Contratos de alquiler: todo lo que necesitan saber propietarios e inquilinos.

Si quieres poner tu casa en alquiler o estás pensando en alquilar un piso, hay una serie de aspectos relativos al mercado inmobiliario que es imprescindible que conozcas. Sobre todo, aquellos que se centran en el contrato de alquiler.

Actualmente, se estima que el 20% de la población vive de alquiler. Esta gran demanda provoca que, en ocasiones, los contratos de arrendamiento incluyan cláusulas que se consideran abusivas. Si nos centramos en los aspectos básicos, este acuerdo implica que el propietario cede su vivienda para uso y disfrute de un inquilino por un tiempo determinado. A cambio, éste debe pagar una renta fijada por las dos partes y se compromete a devolver el inmueble en perfecto estado.

A partir de aquí, veamos qué aspectos son importantes para cada una de las partes.

El contrato de alquiler, para el propietario.


Lo primero que hay que tener en cuenta es que este documento debe estar actualizado. Es decir, debe incluir los últimos cambios normativos de afectan a alquileres. Por otro lado, debes protegerte ante un posible inquilino moroso. En este sentido, conviene que incluyas un aval bancario o un seguro de alquiler que te dé garantías. Son herramientas muy útiles en el mercado inmobiliario.

Si, aun así, te encuentras con un inquilino que no paga, lo primero es intentar llegar a un acuerdo privado con él. Si no funciona, debes acudir al juzgado. El proceso suele alargarse varios meses pero, al final, el inquilino moroso acabará pagando o será desahuciado.

Precisamente, por todas estas cosas, te recomendamos que huyas de la economía sumergida o del alquiler en B. Además, Hacienda vigila de cerca este tipo de fraudes y las sanciones son importantes. En cuanto al precio del alquiler, la ley permite su actualización cada vez que se cumpla un año de vigencia del contrato. Precisamente, para actualizar la renta, suele fijarse un índice que puede ser el IPC o el IGC (Índice de Garantía de la Competitividad). Si no se ha determinado en el contrato ninguno de ellos, la ley dice que, por defecto, se aplica el segundo.

El contrato de alquiler, para el inquilino.


Debes saber que tendrás que hacerte cargo del ITP, el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales. La mayoría de los inquilinos lo desconocen. Pero, últimamente las comunidades de Madrid, Cataluña, Asturias y Andalucía exigen ya su pago. Infórmate al respecto, sobre la normativa de tu comunidad. Si no lo haces, puedes recibir sanciones.

Vigila que el contrato que firmas no incluya ninguna de las llamadas cláusulas nulas. Éstas limitan tus derechos y son ilegales. Suelen estar relacionadas con los alquileres de temporada, la negativa del propietario a cumplir la prórroga legal o, bien, el cumplimiento obligatorio del inquilino durante el primer año de contrato. Son pequeñas trampas muy extendidas en el mercado inmobiliario.

Por otro lado, cuando finalice el contrato de alquiler, es importante que ambas partes firméis un documento de terminación del acuerdo, donde se establecerán las condiciones que pendientes de cumplir que restan. En este caso, puedes optar por liquidar lo que quede pendiente o por permitir al arrendatario que lo retenga de la fianza. Por cierto, debes saber que ésta última, la fianza, es obligatoria. En este sentido, el propietario debe devolverla en el momento en que finalice el contrato, si no hay desperfectos o deudas.

Consejos básicos para las dos partes.


Tanto el inquilino como el arrendatario, a la hora de firmar un contrato de alquiler, deben pactar la renta mensual, su incremento anual, la duración del acuerdo y quién se hará cargo de las obras necesarias en la casa.

Por otro lado, los gastos de la casa suelen repartirse entre las dos partes. A no ser que el contrato diga lo contrario, lo habitual es que el casero pague el IBI o la comunidad mientras que el inquilino costea todo lo que se puede medir con contadores individuales: agua, luz, gas…

Por último, para finalizar un contrato de alquiler, hay condiciones para ambas partes. Por un lado, el inquilino puede hacerlo a partir de los 6 meses de la firma y avisando con un mes de antelación. El propietario, por su parte, puede rescindir el contrato pasado un año de su firma si justifica que lo necesita como residencia habitual para él o para un familiar de primer grado.

Esperamos que esta información te resulte útil en tu inmersión en el mercado inmobiliario.

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